Leer el prólogo de la obra Flechas del ángel del olvido (2004) de José Sanchís Sinisterra es revelador: "Las generaciones que despiertan a la vida, al mundo, en los convulsos albores del siglo XXI están amenazadas por otra enfermedad, por un taimado mal que afecta fundamentalmente a la memoria y que provoca en muchos jóvenes una grave carencia identitaria, febrilmente colmada por frágiles mimetismos, por fugaces pertenencias tribales, por un ávido consumo de 'marcas'".
El dramaturgo español (1940) escribe antes: "En este inquietante embrión del futuro que, para abreviar, llamamos presente -nuestro presente-, el 'mal de la juventud' ha cambiado de signo. Ya no deriva de las turbulencias provocadas por el deseo y su represión, que Ferdinand Bruckner diagnosticó, en la obra del mismo título, allá por los años 20 del pasado siglo".
Al menos en Caracas, se conoce la obra de Sinisterra, a través de piezas comoLa noche de Molly Bloom (1979), ¡Ay, Carmela! (1987) y El cerco de Leningrado(1994). Algunos tuvieron la oportunidad de ver La enfermedad de la juventud de Bruckner, dirigida por Diana Volpe recientemente. Pero principalmente, se conocen jóvenes: apáticos o proactivos, vagos u ocupados, militantes o resignados, sanos o enfermos, en fin, el futuro.
Hoy estrena en Caracas una versión de la pieza de Sinisterra titulada sencillamente Las flechas del olvido, bajo la dirección de Humberto Ortiz Buitrago, con más de 20 años de trabajo con el Centro de Creación Artística TET.
Si bien Sinisterra asoma la idea de una juventud desmemoriada, sin identidad ni arraigo por algo, y hasta superficial, Ortiz descarta que se trate de un texto pesimista. "Sencillamente muestra una situación de la juventud. Pretendo que sea sin crítica", dice el director, para quien la historia se acerca a la noción de libertad que maneja la juventud actual. La libertad vista como el escape de una realidad impuesta por un sistema voraz, veloz, implacable. Un sistema que genera instituciones que fungen de matriz de gestación de estos jóvenes que buscan el olvido para vivir una supuesta vida propia.
"Un personaje se lo dice a otro, lo que busca es la libertad, una que no tenga 'palabras arrugadas', de esas que no muestran un camino", comenta el puestista de 53 años.
Las flechas del olvido muestra a una joven de unos 20 años, quien ha ingresado en una institución improbable. Presenta todos los síntomas de una grave amnesia retroactiva. No hay ningún indicio sobre su identidad. Cuatro personajes empujarán a la joven a recobrar la memoria.
Ortiz señala que Sinisterra se vale del juego escénico para desarrollar su discurso. "La respuesta me la da el juego actoral y la palabra. Los personajes están dibujados de forma artificiosa. Son cinco monólogos, dos diálogos y un cara a cara de los cuatro personajes", adelanta.
La puesta es minimalista, prevalece el espacio vacío: sólo dos sillas y el talento de los actores: Louani Rivero, Yazel Parra, Lya Bonilla, Jesús Sosa, Manuel Chourio y Sabrina Tortora.
Humberto Ortiz valora a Sinisterra como autor. " A mí me parece que toca problemas contemporáneos de manera muy crítica. Por ejemplo en Molly Bloomrevisa el Ulises de Joyce. Es un autor muy exigente, que desarrolla lo actoral. Te pone a trabajar en la palabra, el ritmo, la emoción, el discurso...".
Las flechas del olvido estrena esta noche, a las 7:00, en el Teatro Luis Peraza, ubicado al lado de la basílica San Pedro de Los Chaguaramos. Entrada libre.
EU


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