El próximo 7 y 8 de julio regresa a Venezuela, Julio Bocca, ya no como bailarín sino como director de una de las compañías más importantes de Latinoamérica, el Ballet Nacional del Sodre de Uruguay, con más de 70 años. En el Teatro Teresa Carreño, la compañía presentará varias joyas comoWhithout words de Nacho Duato, Tango & Candombe de Ana María Stekelman,Leaves are fading de Anthony Tudor y Tres hologramas de Martín Inthamoussú, pieza que significa el debut de Jorge Drexler como compositor de danza.
Bocca rendirá homenaje a Vicente Nebrada con Doble corchea, en la que el cuerpo uruguayo compartirá escena con el Ballet Teresa Carreño en una versión para 52 bailarines.
"Venezuela es muy importante para mí porque me dio mi primera posibilidad de trabajar, de crecer de golpe, de vivir en un apartamento y pagar cuentas, muy joven. Me dio muchas posibilidades, me abrió los brazos, me abrió su calidez humana, es un país maravilloso", afirma vía telefónica desde Uruguay, al tiempo que confiesa que aprovechará para comer arepas y cachapas sin remordimientos por su físico.
-Tiene dos años al frente del Sodre ¿Disfruta esta nueva etapa como director?
-Muchísimo. Estoy feliz con el trabajo que estoy haciendo y me gusta poder transmiir a los bailarines toda mi experiencia, lo que venimos trabajando, traer grandes coreógrafos y maestros, todos mis contactos, y seguir luchando para que la danza siga teniendo un lugar, siga siendo respetada y los bailarines latinos tengan un lugar donde trabajar y vivir de lo que les gusta, que es la danza.
-¿No le reclaman en Argentina estar al frente de una compañía uruguaya?
-Algunos reclaman y están celosos, pero entienden mis necesidades. Es parte de una elección. Cuando yo me retiré en 2007 me vine a vivir acá en Uruguay, quería un país tranquilo. donde no hubiese mucha gente, con playas maravillosas. Y me instalé acá. Y cuando se me dio la posibilidad de trabajar con el Ballet Nacional del Sodre me encantó la idea sobre todo, porque es un ballet con historia, ya cumple 77 años, es una de las más antiguas junto al Teatro Colón.
-¿Cuándo se anima con las coreografías?
-Nunca. No me gusta y no tengo talento para eso. Tengo talento para dirigir y enseñar, allí sí me siento seguro, lo disfruto mucho.
-Se cumplen en diciembre cinco años de su retiro como bailarín ¿Cuál es el balance hasta ahora?
-¿Balance? La verdad no tengo ninguno. Estoy muy feliz como estoy. Suena sencilla y estúpida la razón, pero estoy disfrutando mucho el salir de mi casa, ir a trabajar y volver a mi casa, sin estar en un hotel o en un aeropuerto.
-Eleonora Cassano, una de su parejas por excelencia, ha anunciado también su retiro ¿Qué opinión le merece?
-Ella vino hace poco a Uruguay con su gira, y me parece genial. Creo que se retira sólo de lo clásico; ella tiene mucho que dar todavía como actriz. Creo que es maravilloso, aún está en buena forma fisica. Yo creo que va a hacer creaciones más teatrales. Me parece genial que se retire. Aparte cuando te retiras disfrutas mucho más el haber tomado esa decisión.
-En Venezuela, desde la muerte de Nebrada, el Ballet Teresa Carreño ha quedado sin director artístico y se ha decidido no volver a nombrar uno ¿Puede una compañía funcionar sin director artístico?
-¿Puede subsistir un equipo de fútbol sin un director técnico? Es lo mismo. ¿Un teatro puede existir sin un director? Imposible. Lamentablemente se necesitan directores artísticos, maestros, para que una compañía siga creciendo y existiendo. Ojalá que alguna vez el Ballet Teresa Carreño pueda volver a tener el lugar que tuvo no sólo en Venezuela sino en el mundo, porque tienen bailarines fabulosos como Zhandra Rodríguez, Yanis Pikieris.... La verdad, no sabía eso... Ojalá lo tenga. Espero que esta unión ayude a que eso pase.
-Revive de nuevo en su Argentina natal la disputa por las islas Malvinas ¿Usted qué piensa al respecto?
-Si no te molesta, como artista, prefiero dedicarme a lo que sé, que es ser artista. Yo voy a seguir siendo argentino estén o no estén las Malvinas.
EU


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