El grito de Edvard Munch, uno de los iconos más reconocibles de la historia del arte, se convirtió este miércoles en la obra más cara vendida jamás en una subasta al alcanzar casi 120 millones de dólares durante una puja en la sede de Sotheby's en Nueva York en la que se recaudaron 330 millones de dólares.
"Es una de las pocas imágenes que trascienden la historia del arte y que tienen un alcance global, quizás sólo por detrás de La Mona Lisa", afirmó a Efe el director de la venta, Simon Shaw, quien agregó que la popular obra del pintor noruego (1863-1944) "define la modernidad y es instantáneamente reconocible".
Al dar inicio a la puja por El grito, intervinieron siete compradores en un intercambio de cifras de vértigo. Minutos más tarde la obra fue adjudicada a un precio de martillo de 117 millones de dólares, y las comisiones quedó finalmente en 119,9 millones de dólares, superando así el récord de 106,5 millones que ostentaba desde 2010 un Picasso, Desnudo, hojas verdes y busto.
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