En las calles de Madrid aún se tarareaba en griterío el himno sin letra de España, un día después del final de la Eurocopa, mientras, en el Auditorio Nacional de España, decenas de venezolanos cantaban a coro desde las butacas: se trataba del Alma Llanera, canción nacional con la que el maestro Gustavo Dudamel y la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela (Ssbv ) culminaron la gira Europa 2012, que los llevó a Stirling (Escocia), Londres (Inglaterra), Ámsterdam (Holanda), Barcelona y Madrid (España).
Los músicos venezolanos despidieron la gira con un concierto en el que tocaron un exigente programa: la Sinfonía N° 3 “Eroica”, de Beethoven, y la Sinfonía Alpina, de Richard Strauss. Un programa con el que demuestran que dejaron de ser una orquesta juvenil para convertirse en una orquesta adulta, con una visión de la música que ha madurado y que se sigue añejando tras el atril.
Con estas mismas obras Dudamel y la Ssbv protagonizaron un concierto el pasado 30 de junio en Barcelona, y el 28 de junio en Ámsterdam, específicamente en el Concertgebouw, un escenario al que acude un público tradicional que está atento a mantener el legado de un escenario en el que han actuado los mejores músicos del mundo. El teatro se paró en pleno, incluyendo a los príncipes de Holanda.
En Londres los músicos venezolanos también mostraron una América sonora a través de la interpretación de una obra como Rituales Amerindios, del compositor argentino Esteban Benzecry. Lo hicieron en un concierto dirigido por las nuevas promesas de la batuta venezolana -Joshua Dos Santos, Manuel Jurado y Jesús Parra-, cuyo programa estuvo enteramente dedicado al repertorio latinoamericano y venezolano. Los sonidos propios también dejaron su huella en conciertos protagonizados por el Ensamble de Percusión Atalaya, el Ensamble de Metales de Venezuela y el Cuarteto Simón Bolívar, los cuales revelaron el trabajo que hacen las orquestas de El Sistema en cuanto a música de cámara se refiere.
Por otro lado, lo que antecedió a Londres fue quizá el ejemplo más fehaciente de que El Sistema puede adaptarse a las realidades sociales de otros países. En la humilde comunidad de Raploch, Stirling (corazón de Escocia), 40 niños del Sistema Scotland (Big Noise), tocaron hombro con hombro con los músicos venezolanos en el Big Concert, evento con el que abrió la última y gran fase de celebración de las Olimpíadas Culturales Londres 2012. Que tocarán juntos, fue la más sublime metáfora del resultado positivo que ha traído consigo la implementación de El Sistema venezolano en una comunidad con alto índice de desempleo y desocupación juvenil.
Una vez más la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela deja en suelo foráneo un recuerdo imborrable, un tema de conversación sobre el futuro de la música, y avanza un peldaño más en pro de construir una sociedad con cultura de paz.
PANORAMA
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