Sus lentes oscuros no solo lo protegían del intenso sol del mediodía en Detroit, también ocultaron las lágrimas en sus ojos, mientras recorría por última vez el Comerica Park.
El venezolano Magglio Ordóñez hizo oficial, ayer domingo, su retiro de las Grandes Ligas, tras una carrera de 15 campañas, ante cientos de aficionados del conjunto bengalí, que colmaron la jaula de los rayados para celebrar el día del falconiano.
Vestido de traje, “Maggs” caminó por el terreno y saludó a los fanáticos desde el jardín central.
“Es difícil retirarse”, dijo el oriundo de Santa Ana de Coro, en un acto previo al choque entre los locales y los Yanquis de Nueva York. “Siempre extrañaré el béisbol, pero este momento estaba por venir”.
Ordóñez, de 38 años, cerró el candado a una trayectoria con promedio de .309 en 15 calendarios con la franquicia de Detroit y los Medias Blancas de Chicago. Sus 294 cuadrangulares son la segunda mayor cantidad para un pelotero criollo en las mayores, solo detrás de los 399 de Andrés Galarraga, primero en ganar un título de bateo.
Entre los momentos más sobresalientes del homenaje, se mostró un video que recordó el jonrón del toletero en el cuarto partido de la serie de campeonato por la Liga Americana y que le dio el banderín a Detroit, al eliminar a Oakland.
En 2007, año posterior a ese inolvidable estacazo, se convirtió en el primer jugador de los Tigres en 46 años en ser el mejor bate del circuito. Registró promedio de .362, siendo el más alto para una figura del club desde 1937. Conectó 28 vuelacercas, con 54 dobles y 139 remolcadas.
“Creo que la manera en que me voy del deporte es la correcta. Fui a los playoffs, tuve 15 buenos años en las Grandes Ligas, jugando a un buen nivel. Me siento realmente orgulloso”, aseguró.
Ordóñez estuvo acompañado por su esposa y sus tres hijos durante el anuncio. Dave Dombrowski, gerente general de la organización, Mike Ilitch, dueño de Tigres, y el timonel del equipo, Jim Leyland, también lo acompañaron.
“Como mánager, una de mis máximas emociones es ver jugar a los mejores peloteros del mundo, y no puedo decirle a Magglio qué deleite fue para mí haberlo visto jugar diariamente”, dijo Leyland. “Creo que lo mejor que puedo decirle a Magglio es que, como mánager uno cuenta con varios jugadores a lo largo de los años, y no todos ellos se convirtieron en amigos, pero tú te has convertido en un amigo”.
Una fractura de su tobillo derecho al barrerse en el plato, en julio de 2010, encendería la alarma. El año pasado, Detroit ganó la División Central de la Liga Americana, pero Ordóñez se fracturó, nuevamente, durante los playoffs.
Tigres terminó su relación con el criollo y ese fin resultó ser también el de su carrera. “Sabía que no iba a ser fácil firmar otro contrato. Dos fracturas de tobillo, mi edad”, afirmó. “Recuperé buena condición física, pero no recibí ninguna oferta, ninguna buena oferta, para regresar a las Grandes Ligas. Solo a las ligas menores”.
Magglio debutó con los patiblancos en 1997, y de 1999 a 2003, promedió .312 de bateo.
“Me contrataron cuando tenía 17 años y siempre me dieron una oportunidad de jugar. De no haber sido por ellos, no habría estado aquí por 15 años”, dijo.
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