Quién puede olvidar la dupla formada por Omar Vizquel y Roberto Alomar en los Indios de Cleveland a finales de los 90. El criollo y el puertorriqueño hacían malabares alrededor de la segunda base para ejecutar doble plays circenses.
Los equipos saben la relevancia que hay en la relación entre campocorto y segunda base, y qué mejor momento para trabajar esa combinación que en el spring training. "Es muy importante", indicó Manny Acta, manager de los actuales Indios de Cleveland, que se alistan para comenzar la campaña con Jason Kipnis de camarero y Asdrúbal Cabrera de torpedero. "Por eso los coloco en el mismo grupo de trabajo", explicó el estratega. "Así pasarán tiempo juntos en el terreno...Siempre es importante".
Kipnis y Cabrera ya trabajaron juntos el año pasado, pero por poco tiempo, puesto que Kipnis pasó la mayor parte del año en triple A. "Él es un buen compañero para jugar", comentó Cabrera de Kipnis. "Creo que si trabajamos en conjunto haremos una buena pareja en el medio del infield este año", estimó el anzoatiguense. "Kipnis escucha y trata de ser mejor cada día".
Kipnis, de 24 años de edad, aprovecha cada oportunidad para aprender de Cabrera. "Me ayuda mucho. Tenemos una buena comunicación. Le hago preguntas. Él sabe mucho y hasta ahora vamos muy bien".
Campocorto y segunda base se tienen que poner de acuerdo para cubrir la almohadilla en un robo, o para tratar de sorprender al corredor. También afinan detalles al momento de hacer una doble matanza, pasando la pelota al lado más cómodo del compañero. "Uno tiene que acostumbrarse a la costumbre del otro", considera Kipnis.
Lo que hace Cabrera en Cleveland lo intenta José Altuve como segunda base de los Astros de Houston. El maracayero se frota las manos para su primera temporada completa en las mayores y parte de su tarea se concentra en congeniar con Jed Lowrie, quien llega a los siderales con la etiqueta de shortstop titular.
"Mientras mantengamos esa línea de comunicación abierta, no tendremos problemas", dijo Lowrie. "Hemos hablado en los últimos días", reveló Altuve. "Él me ha dicho dónde quiere la pelota para un doble play y yo le he dicho lo mismo".
El caso de Marco Scutaro es quizás el más particular entre los criollos. Después de ser campocorto en Boston, volverá al segundo cojín y en Colorado. En los Medias Rojas trabajó con Dustin Pedroia y ahora le tocará comunicarse con Troy Tulowitzki, ambos ganadores del Guante de Oro.
"Tuve a Pedroia en mi izquierda y ahora tendré a Tulowizki a mi derecha. No me puedo quejar", soltó el veterano de 36 años.
Scutaro, al igual que sus compatriotas, tratará de aprovechar los juegos de pretemporada para terminar de adaptarse a su nuevo compañero de doble matanza.
EU

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