¿Quién es el arte? ¿El artista o la obra? En torno a esas dos preguntas gira la exposición colectiva que reúne piezas de creadores de la talle de Harry Abend, Rigoberto Astupuma, Daniel Benaim, Paulo Castro, Sigfredo Chacón, Carlos Enríquez-González, Jonidel Mendoza y Julio Pacheco Rivas en la Galería GBG Arts, en la avenida principal de Prados del Este.
"Es un juego en el que revisamos los trabajos más recientes que ha hecho este grupo de artistas. Aquí mantienen sus lenguajes, pero les pedimos que se arriesgaran un poco más. Queríamos que salieran del formato acostumbrado, que hicieran piezas que normalmente no harían", asegura Mario Matos el director del centro GBG Arts.
La exposición ¿Quién es el arte? /GBG'S who is the art? invitó entonces a los artistas a correr riesgos. La idea era que tomaran las piezas que iban a presentar en la muestra como estudios de taller: esas creaciones que se realizan simplemente para ver qué resultados arrojan.
"Aquí los artistas jugaron a interpretar, cambiar y mutar su obra. Es un experimento que esperamos repetir en otras oportunidades. ¡Los estamos llevando a otro formato!", agrega Gabriela Benaim, directora de la galería. De esta forma, los creadores dejaron -al menos por unos instantes- de aferrarse a la seguridad que le daban sus formatos.
El primero en dar un paso al frente fue el escultor Harry Abend, quien a través de un mural de madera de caoba de más de seis metros de largo por dos metros y medio de alto muestra cómo manipuló sus materiales para pasar del micromódulo al supermódulo.
En la misma sala se exhibe la escultura Vagina brain monster del artista Carlos Enríquez-González, quien, acostumbrado a revestir sus obras de color, decidió en esta ocasión mostrar su pieza con un tono de piel neutral. "Él logra otra textura al no involucrarse tanto con el color que lo caracteriza", advierte Matos.
Valiéndose de fotografías tomadas en la ciudad de Nueva York, Daniel Benaim creó un juego visual en el que la naturaleza adquiere de pronto texturas arquitectónicas, mientras que las construcciones ganan, a su vez, una piel de tipo vegetal.
Rigoberto Astupuma se valió, en cambio, de una tela de gran tamaño para mostrar un bodegón contemporáneo que forma parte de su nueva serie deVanitas. Pero no se trata de un bodegón convencional, pues el artista ha incluido en él objetos como una Barbie cuya imagen se distorsiona detrás un frasco, un oso con la cara del reconocido cineasta y actor de Hollywood Clint Eastwood, y un cupcake derretido.
Mientras que Paulo Castro sacó del cuadro su "tensopintura" y la llevó a una instalación de color negra. Sigfredo Chacón realizó un mural de estructuras gráficas visibles con sentido minimalista. Julio Pacheco Rivas amplió su visión del espacio y de la idea de pintura con sus atmósferas contrastadas que remiten a construcciones digitales. Y Jonidel Mendoza cerró la exposición con una obra en la que muestra sus mallas en negativo a través del vacío.
"El hecho de haber trascendido de escala era importante para ellos", concluye Mario Matos, quien deja claro que a veces el tamaño -y la forma- no importa. La pregunta queda igual en el aire: ¿Quién es el arte? ¿El artista o la obra?
EU


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