Busca medir intensidad diaria de la radiación UV. Funciona con paneles solares y sensores ópticos.
En Corferias, el complejo ferial de Bogotá, fue instalado un semáforo que no sirve para controlar el tránsito. Está allí para medir una amenaza silenciosa y que muchos desprecian: el poder del sol. Por eso se llama “Solmáforo”.
Funcionará allí indefinidamente, a pocos pasos de la entrada principal, para que los transeúntes puedan conocer cuál es la intensidad diaria de la radiación UV, y dependiendo de sus niveles, tomar medidas para protegerse.
Para indicar qué tan fuerte están los rayos solares, este sensor usa una gama de colores definidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Meteorológica Mundial que aparecen señalados a través de bombillos y que van cambiando dependiendo de la nubosidad y de la época del año (invierno o verano): verde (baja), amarilla (moderada), naranja (alta), rojo (muy alta) y morado (extremadamente alta). Funciona con paneles solares y sensores ópticos.
Fue instalado por la Unidad Técnica de Ozono, del Ministerio del Medio Ambiente, y el Ideam, apoyados por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). La idea es que en septiembre otros solmáforos puedan ser instalados en otras cinco ciudades del país, principalmente en Cali, Barranquilla y Pereira.
Para los seres humanos, pequeñas dosis de radiación UV son beneficiosas y necesarias para la producción de vitamina D. Pero exposiciones prolongadas pueden provocar lesiones importantes en los ojos como cataratas, quemaduras y manchas en la piel, que con el tiempo se traducen en envejecimiento prematuro. Un efecto crónico de los rayos solares es el cáncer de piel.
El solmáforo será inaugurado oficialmente el viernes, como parte de las actividades de la Feria Internacional del Medio Ambiente (FIMA), que se llevará a cabo hasta el 9 de junio.
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